Y es así como se rompe otro pequeño propósito más en mi vida. Y no es que se rompa sólo, pareciera que hago hasta lo imposible por postergar algo que en el fondo (y en la superficie también) sé que es para mi propio bien. Ya no sé cómo disculparme conmigo mismo. Y lo peor de la situación es que ya ni siquiera me desilusiono, ya lo dejo pasar de largo con una mueca en la cara y un "ya será otro día" en el corazón. Y entre torceduras de boca y palabras de cardio-aliento, agrego otro renglón más a mi lista de cosas interminables. Espero realmente de todo corazón, que esa lista, por lo menos, sea de las pocas cosas que termine en mi vida.
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