sábado, 15 de septiembre de 2012

De lo inexplicable

Como vicario, soy testigo de cómo el color se esparce y baña las vidas de los que me rodean (y de los que dejaron de hacerlo hace mucho tiempo también, porqué no decirlo), mientras que yo sigo sumido más y más profundamente en un túnel monocromático sin encontrar salida alguna. Aunque de últimas ¿Quién ha dicho que el color sea para todo el mundo? no podemos generalizar que algo es bueno en general. Sí, a algunos les funciona, pero y a los demás, a los que no hemos encontrado sosiego en eso que llaman felicidad, a los que seguimos luchando instintivamente en nuestros interiores cual antiguos guerreros japoneses riñendo, no con otros guerreros, sino con nuestros demonios más íntimos ¿A nosotros qué nos queda? Sólo la tranquilidad que nos trae una plena autoconciencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario